Ruta al Caribe Colombiano I

Siempre me acuerdo de cómo llegue al Caribe colombiano porque fueron días donde pase por absolutamente todos los estados anímicos: irritabilidad, desesperación, hambre, tranquilidad, emoción, bronca.

Estábamos en Santa fe de Antioquia y como eramos 8 personas nos teníamos que separar para hacer dedo. Que levanten y lleven a tanta gente junta solo me paso en Ecuador, que viajamos todos apretujados en la caja de alguna camioneta.  Por si algunos llegaban antes o por lo que sea que pase en el camino, nos encontraríamos en una ciudad llamada Turbo, ya en la costa colombiana, para ir subiendo hasta el Caribe por lugares playeros. Más tarde nos enteraríamos que estábamos haciendo una ruta que además de estar echa mierda, tramos de tierra y toda pozuda, tampoco es muy transitada.

Nos separaban alrededor de 500 kilómetros, pero no solo hacer auto-stop en Colombia es lento y hay que tener paciencia, sino que los caminos son una mezcla de giros, subidas y bajadas, lo que te demora un poco mas de lo normal.

Así fue que después de desarmar la carpa y acomodar nuestras cosas, fuimos por la mañana a la ruta a ver que pasaba. Sabri, fer y yo. Y entre los tres tendríamos 30 mil pesos colombianos, ósea, unos 15 dólares. Caminamos hasta un restaurante de ruta, por ahí suelen parar muchos camiones y así podíamos preguntar si alguno nos quería subir. Estuvimos un rato esperando y preguntando y todos nos decían que no. Al fin, paró un señor en auto y nos dijo que nos alcanzaba unos 30 kilómetros donde había una intersección y quizá teníamos más suerte allí. Avanzamos. El lema era siempre avanzar, aunque sea poco, pero avanzar.

Nos bajamos donde no había más que dos restaurantes y unas casitas. Todos los que pasaban iban para Giraldo, el pueblo que quedaba a 5 kilómetros para adentro, lo que nos alejaba de la ruta y ahí si que no nos iba a levantar nadie. Teníamos que esperar ahí. Llegaba el mediodía y teníamos hambre. Teníamos algunos mangos y mamoncillos que habíamos levantado en Santa Fe, y yo unos pedazos de pan. Y, sabíamos que teníamos que hacer durar la plata lo mas que pudiéramos, porque si no encontrábamos un semáforo en donde trabajar en los siguientes días, se iba a complicar. La señora del restaurante, que nos vio sentados afuera esperando, nos invitó con un plato de sopa y jugo que compartimos entre los tres.

Ya era entrada la tarde cuando paró un camión con unos 15 muchachos en la caja y nos dijo que nos alcanzaba hasta no se donde. Subimos. Como dije, había que avanzar. Habremos avanzado otros 30 kilómetros acompañando a esos trabajadores que se bajan de a dos o tres siempre a mitad de camino: casas rurales en el medio de la ruta. A nosotros nos dejaron en la bomba (estación de servicios) en la entrada de un pueblo llamado Cañas Gordas. Ahí había montado un puesto de policía de tránsito, y se nos ocurrió hablar con ellos para que nos ayuden a parar algún camión. Resultaron súper amigables y hasta nos invitaron con unas facturas y una gaseosa. Vimos como cambiaban de turno, llegaban otros policías y como los primeros les contaban a estos que nos estaban ayudando. El nuevo policía a cargo dijo que nos iba a tratar de meter a un micro. El primero que pararon -eran policías de tránsito, tenían la potestad de poder parar a todo vehículo que quisieran- tenía lugar solo para una persona y nosotros no nos queríamos separar.

Mientras tanto se hizo de noche y se largo una tormenta. Refugiamos todas nuestras cosas en la carpita policial pero de todas formas, nos seguimos todos mojando porque llovía de todas las direcciones. El próximo auto que paró nos podía llevar solo unos kilómetros más adelante pero preferimos quedarnos ahí que hacer parada en el medio de la nada con una lluvia que parecía no querer parar y donde ya se empezaba a inundar, embarrar y formar grandes charcos en todos lados.

En total habremos estado tres horas con los policías, charlando y compartiendo. Cuando vimos que la lluvia no iba a parar y ya era tarde, nos movimos unos metros hasta un restaurante que tenia el patio de comidas semi abierto, pero con un techo que nos podía refugiar. Ya estaba cerrado y no había nadie. Nos acomodamos para pasar la noche ahí. Estábamos jugando a las cartas, al ” hijo de puta”, cuando vemos acercarse un auto y se baja uno de los policías con una gran bandeja paisa para nosotros. Ésta es un plato típico de la zona de Medellin y todo Antioquia, compuesto de frijoles, arroz, patacones, carne, huevo frito, arepas. No es necesario decir que ese momento fue la gloria total. Si quieren saber más de las comidas tipicas de Colombia, pueden hacerlo en esta entrada del blog.

Sentados en la silla, cara estampada en la mesa, y tapados con la bolsa de dormir pasamos esa lluviosa noche. Cada tanto en la madrugada me despertaba por los ruidos de algún camión pasando y para mover un poco el cuello y las piernas.

Amanecimos temprano, junto con los vibrantes rayos de sol dándonos en la cara y mientras nos desperezábamos, la gente del restaurante ya habían llegado y estaban empezando a limpiar el desastre que había dejado el temporal de la noche anterior. Mientras tanto, nosotros pedimos agua caliente y nos tomamos uno de nuestros últimos mates. La yerba llegaba a su fin. Volvimos a la carpita policial y nos volvimos a encontrar con los policías del primer turno, que no podían creer que todavía siguiéramos ahí y que hubiéramos pasado la noche ahí. Con resolución, uno de ellos, el que estaba a cargo, dijo que hoy si o si nos subía algún coche. Media hora después, estábamos arriba de una combi vacía, solo para nosotros tres, que nos llevaría hasta Apartadó, 200 kilómetros y 5 horas más adelante y a solo 30 kilómetros de Turbo.

Si quieren leer más historias de mis viajes a dedo o haciendo autostop, acá hay algunas historias viajando a dedo por Perú.

Viajando a dedo po Colombia.
Fer y yo, boludeando a Sabri mientras ella dormía. Cosas que pasan mientras no te podes dormir
Viajando a dedo por Colombia
El viaje en combi,toda para nosotros y gratis!!
Regalos viajando a dedo por Colombia
Además de plata y comida, un pequeño regalo de los policías más chimbas de Colombia.

 

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4 comentarios en “Ruta al Caribe Colombiano I

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